Hay una imagen que define bastante bien lo que es El último apuntador: la de alguien que, entre bastidores, sigue la función con el texto en la mano para que nadie se quede sin palabras. El apuntador es ese oficio invisible que el teatro moderno ha ido abandonando, pero que durante siglos ha sido una figura importantísima. El programa de radio que Eskena lleva emitiendo desde 2014 tomó ese nombre con toda la intención del mundo: hacer visible lo que normalmente se queda entre bambalinas.
Lo que empezó como un pequeño experimento radiofónico se convirtió, temporada a temporada, en uno de los proyectos divulgativos más sólidos y constantes del sector escénico vasco. La fórmula no es complicada, pero tampoco es fácil: llevar a los micrófonos de Radio Vitoria y Radio Euskadi todo lo que ocurre en torno a las artes en vivo, contado por los propios profesionales del sector, con cercanía. Procesos creativos, aspectos técnicos, curiosidades, anécdotas, debates. El teatro desde dentro.
Durante nueve temporadas, la periodista Mertxe Guillén, y durante tres Mireya Martín, han sido las voces que han guiado ese espacio, construyendo un tono propio que sabe moverse entre lo divulgativo y lo especializado sin perder a nadie por el camino. El programa ha cubierto festivales como el BAD de Bilbao o el Zurrunbilo, ha dado voz a compañías emergentes y a trayectorias consolidadas, ha hablado de dramaturgia con Eva Redondo y de psicología aplicada al teatro con José Luis Ibarzabal. Ha acompañado el 30 aniversario de Eskena, ha hablado de clown, de circo, de danza. Ha sido, en suma, la banda sonora radiofónica de la escena vasca.

Ahora el programa tiene también vida más allá de la emisión lineal: disponible como podcast en plataformas como iVoox y Apple Podcasts, El último apuntador ha encontrado la manera de que sus contenidos no caduquen con la temporada. Un episodio sobre el proceso creativo de una compañía sigue siendo válido y útil meses después de su emisión, y el formato podcast le da exactamente esa segunda vida.
Doce temporadas cierran con un dato que pocas iniciativas de comunicación del sector escénico vasco pueden igualar: continuidad. En un sector donde los proyectos nacen con mucha energía y a veces se agotan pronto, sostener un programa semanal o quincenal durante más de una década es una forma de decir que el sector tiene algo que contar, y que hay quien quiere escucharlo.
Este verano, como cada año, El último apuntador hace pausa. Pero vuelve en septiembre con nueva temporada, nuevas compañías, nuevas historias. El apuntador sigue en su sitio, texto en mano, listo para la siguiente función.
Escúchalo en guau.eus.








