Asociación Eskena - En defensa de las buenas prácticas
Noticias / 22 de marzo de 2019 /

Ante la polémica creada por los tres intérpretes de “Sherezade y las capas de la cebolla”, de la compañía Vaivén Producciones y reciente Donostia Antzerki Saria, Eskena, como asociación de empresas de producción escénica, quiere manifestar lo siguiente:

  1. A partir de la experiencia compartida durante los muchos años desde que Vaivén es miembro de Eskena, podemos afirmar que es una compañía plenamente respetuosa del Acuerdo Laboral que esta asociación firmó con EAB -Sindicato de actores y actrices-.

Este pacto regulador fue un logro trabajado muy largo tiempo; sigue siendo el único y afecta exclusivamente a las compañías asociadas a Eskena que, de esta manera, se sitúan voluntariamente en desventaja competitiva ofreciendo unas condiciones laborales mínimas de partida. La firmante desde Eskena de aquel Acuerdo fue precisamente Ana Pimenta, de Vaivén Producciones, entonces presidenta de Eskena y hoy puesta en entredicho ante la opinión pública justo con ocasión de recibir un merecido premio en su propia ciudad.

Vaya, pues, nuestra sincera felicitación y nuestro afecto, a la vez que afirmamos que, dentro de un contexto de absoluta normalidad y cumplimiento generalizado del Acuerdo Laboral, Vaivén está totalmente integrada en el grupo de compañías que día a día pelean por desarrollar las buenas prácticas de producción escénica que Eskena defiende.

  1. En el escrito de los actores de esta producción, tras expresiones como ‘compañías consagradas que tienen todos los recursos’, se deja entrever una queja extensiva al sector, generalizando una sensación de voracidad y abuso por parte del conjunto de las productoras que es absolutamente falsa.

En el mejor de los casos, un proyecto subvencionado percibe de fondos públicos un máximo del 49% del presupuesto de producción. El 51% restante lo invierte y arriesga la productora. Si la distribución de un espectáculo va mal, es la productora la que hace frente, además de a la frustración, a las pérdidas económicas y a toda responsabilidad laboral y legal.

Y el espectáculo puede fracasar, por supuesto, o no cumplir las expectativas que actores y empresarios se hicieron al comenzar el proceso. Pero no es justo sugerir que la productora invierte menos ilusión, trabajo y entrega que los miembros del equipo artístico.

  1. La insinuación de un maltrato general hacia las versiones en euskera de los espectáculos es absolutamente incierta. Es un reto y una práctica compleja que deben abordarse fuera de afirmaciones simplistas que solo busquen extender una sombra falsa de sospecha sobre la falta de compromiso con el euskera, lo que no beneficia a nadie.
  2. En cualquier caso, este posicionamiento público no es, claramente, la manera de solucionar un conflicto entre una productora y unos actores/actrices. Hay otras vías. Y si lo que pretendían al airearlo era promover algún debate, su técnica no ha podido ser más desafortunada.

En este sector hay organizaciones, foros, encuentros y una variedad de fórmulas de expresión y debate de nuestros problemas. Por supuesto, los actores disponen de un sindicato, EAB, con el que ESKENA desde hace años viene dialogando y con el que está en el camino de firmar un convenio regulador de las relaciones entre empresas y actores y actrices. Estos son los canales acertados para promover los debates profesionales. Todo lo demás sobra, y no hace sino dañar el prestigio de un evento significativo, útil y respetado en el teatro vasco como es el Donostia Saria. Cuidémoslo entre todos.

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