Asociación Eskena - El último apuntador: el cuaderno de bitácora de la escena vasca
Noticias / 16 de septiembre de 2026 /

Durante doce temporadas, cada semana, alguien se sentó frente a un micrófono en Radio Euskadi y Radio Vitoria para contar lo que ocurre detrás del telón de las artes escénicas vascas. Primero fue Mertxe Guillén; después, Mireya Martín. Las dos hicieron en la radio, en cierto modo, lo que el oficio que da nombre al programa hacía antes en los teatros: sostener el texto para que nadie se quedara sin palabras, para que lo que ocurre entre bambalinas (los procesos, los oficios…) tuviese un valor y un reconocimiento.

Con el arranque de la temporada radiofónica 2026-2027, ‘El último apuntador’ no ha vuelto a las ondas de Radio Euskadi. Doce temporadas después de su primera emisión, en 2013, se cierra un espacio que nació como un pequeño experimento impulsado por las compañías alavesas asociadas a Eskena, y que terminó siendo el único programa en Euskadi dedicado en exclusiva al teatro, la danza, el circo y la creación contemporánea.

No es un programa que convenga despedir aquí solo desde la nostalgia. A lo largo de sus doce temporadas, ‘El último apuntador’ levantó, semana tras semana, un archivo sonoro poco habitual: entrevistas a profesionales, encuentros entre generaciones de creadoras y creadores, radiografías… memoria de un sector que rara vez tiene espacio propio en los medios convencionales. Lo que sigue es un repaso de algunos de esos contenidos: no los más escuchados ni los más promocionados, sino los que, vistos con perspectiva, ayudan a entender mejor cómo ha cambiado la escena vasca durante la última década.

 

El oficio que da nombre al programa. 

El apuntador es una figura que el teatro contemporáneo ha dejado, en la práctica, de necesitar. Durante siglos, oculto en el proscenio o entre bastidores, fue quien sostenía en sus manos el texto completo de la función y susurraba la línea siguiente a quien la había olvidado. Con el tiempo, sus tareas fueron absorbidas por otro oficio, el de la regiduría: la persona que, desde el lateral del escenario, avisa a cada actor o actriz de su entrada, coordina los cambios técnicos y es, en la práctica, la máxima autoridad sobre lo que ocurre una vez se ha levantado el telón. ‘El último apuntador’ tomó su nombre de ese oficio invisible con toda la intención, y en más de una ocasión dedicó parte de su espacio a la regiduría en sí misma. Por ejemplo , el programa recibió a Joseba Arza, regidor con más de cuarenta años de trayectoria y socio de honor de la Asociación de Regidores/as de España, una de las figuras de referencia del teatro independiente en el Estado.

En otra entrega, la emitida el 3 de abril de 2020, el programa dio espacio a Pepa Hernández, de la recién creada Asociación de Regiduría de Espectáculos, para hablar de un asunto todavía menos visible: la profesionalización del oficio. La asociación, constituida apenas un año antes con el objetivo explícito de dar reconocimiento y formación reglada a un colectivo que históricamente había aprendido su trabajo de manera informal, presentó en esa conversación diferentes profesionalizaciones del gremio.

En definitiva, ‘El último apuntador’ no solo se dedicaba a promocionar los espectáculos en gira, también hablaba del sector y de las oportunidades. Fiel a su propio nombre, dedicamos parte del tiempo de antena a devolver voz a ese trabajo que sostiene el espectáculo desde dentro.

Escucha ‘El último apuntador’ en GUAU

 

‘Cruces’, una sección necesaria.

Durante un tramo de su trayectoria, el programa mantuvo una sección fija, titulada «Cruces», pensada para poner en diálogo a dos personas del sector con trayectorias o puntos de partida distintos. Uno de los cruces confrontó  la experiencia del director Javier Liñera con la de la creadora Olfa Sendesni, que preparaban juntos el espectáculo Rabia(a) Amorrua, seleccionada en el programa Trantsizioak. El proyecto nacía de una pregunta que se hacía la propia Sendesni: con qué ojos mira la sociedad vasca a las mujeres árabes y musulmanas. Liñera, con una trayectoria mucho más larga en la dirección escénica, acompañaba ese proceso desde fuera, aportando mirada externa y oficio a una autora que abordaba, desde su propia experiencia, un tema que rara vez se sube a los escenarios.

Lo interesante de una sección como «Cruces» no es solo el contenido de cada obra concreta, sino el formato en sí. En un sector que, como cualquier oficio artesanal, se sostiene en buena parte sobre la transmisión informal de conocimiento entre quien lleva más años y quien empieza, hacer audible esa transmisión tiene un valor que va más allá de la promoción de un estreno. El relevo generacional de la escena vasca no ocurre solo en las escuelas de arte dramático; ocurre también, de forma menos visible, en acompañamientos como este, en los que quien ya conoce el oficio pone su experiencia al servicio de una mirada nueva.

Escucha la entrevista aquí

 

Veintiséis años de política cultural, resumidos en una conversación.

El 27 de junio de 2022, en la sección «El Cicerone», ‘El último apuntador’ entrevistó a José Luis Ibarzabal, psicólogo de formación que llevaba entonces veintiséis años al frente del área de artes escénicas dentro del departamento de Cultura del Gobierno Vasco. Pocas semanas antes, Ibarzabal había recibido el Premio Especial Umore Azoka 2022 en reconocimiento a esa trayectoria. La cobertura cultural tiende a centrarse en los resultados de la política cultural y rara vez se detiene en las personas y los criterios que hay detrás de esas decisiones. La entrevista con Ibarzabal ofreció, en cambio, una mirada de fondo sobre cómo ha ido cambiando, durante más de dos décadas y media, la relación entre la administración pública vasca y las compañías de teatro, danza y circo. Este tipo de contenido es exactamente el género de reportaje que rara vez tiene cabida fuera de un programa especializado.

Escucha la entrevista aquí

 

Más que estrenos: actualidad en producción escénica.

A comienzos de 2023, ya con Mireya Martín al frente del programa, El último apuntador dedicó una edición a analizar la reforma del Teatro Principal Antzokia de Vitoria-Gasteiz, uno de los edificios teatrales históricos de la ciudad. A la conversación se sumaron el escenógrafo Javier Larreina, Tomás Fernández, de Teatro Paraíso y Mikel Gómez de Segura, de Traspasos Kultur. ‘El último apuntador’ lo abordó desde el ángulo contrario, el de quienes trabajan dentro del edificio y del sector, con debate y opinión. Qué significa, para un escenógrafo o para una compañía residente, que cambien las dimensiones del escenario, la maquinaria, los accesos o los espacios de almacenaje. No solo el escenario en el momento del estreno, sino también el edificio y la decisión política que hacen posible, o dificultan, que ese escenario exista en las condiciones adecuadas.

 

Artes escénicas y accesibilidad.

El 21 de mayo de 2017, el programa dedicó un espacio a la signodanza, una disciplina creada por Rakel Rodríguez, de la compañía Arymux, que fusiona la danza con la lengua de signos para hacer accesibles los espectáculos en vivo al público sordo. No fue la única vez que el programa se acercó a ese trabajo. La accesibilidad de las artes escénicas entendida no como un añadido técnico de última hora, sino como una disciplina artística con lenguaje propio.

Escucha la entrevista aquí

Un programa como archivo de una época. 

A lo largo de doce temporadas, ‘El último apuntador’ emitió cientos de programas. Ha reconstruido, semana a semana, casi un plano completo de qué se ha hecho, quién lo ha hecho y dónde se ha visto en la escena vasca desde 2013.  Desde hace varios años, además, ese archivo dejó de depender exclusivamente de la emisión lineal: los programas están disponibles como pódcast en plataformas como iVoox y Guau – Gure Audioa, lo que significa que una conversación sobre el proceso creativo de una compañía, grabada en 2017 o en 2022, sigue siendo tan escuchable y tan útil hoy como el día de su emisión. Ese archivo es quizá el legado más duradero del programa.

 

Mertxe Guillén y Mireya Martín.

Durante nueve de las doce temporadas del programa, la voz que lo condujo fue la de Mertxe Guillén, periodista especializada en comunicación audiovisual que estuvo al frente de ‘El último apuntador’ prácticamente desde su nacimiento como experimento radiofónico en 2013. A ella le correspondió construir, temporada tras temporada, el tono con el que el programa se dirigía a sus oyentes: cercano, informado, capaz de moverse entre la entrevista promocional y la conversación de fondo sin perder naturalidad. Las últimas tres temporadas del programa estuvieron conducidas por Mireya Martín, que tomó el relevo y mantuvo ese mismo territorio.

Dos periodistas, dos etapas, un mismo propósito: convertir en materia radiofónica lo que habitualmente queda fuera de la cobertura cultural convencional.

Lo que queda.

Las doce temporadas que deja detrás no desaparecen con la última emisión: quedan en un archivo sonoro, con entrevistas a regidores que llevan cuarenta años en el oficio o a creadoras que empezaban entonces y hoy tienen trayectoria propia. Esa es, probablemente, la mejor forma de entender lo que significa que desaparezca un espacio como este: no como el final de una historia, sino como el cierre de un cuaderno de bitácora que durante doce años fue apuntando, semana a semana, por dónde iba pasando la escena vasca. El cuaderno, de momento, se cierra. Lo apuntado, se queda.

 

Eskerrik asko.

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